Qué alucinante... Me ocurre en una frecuencia extraña... Hace poco leí a un poeta afirmar que aquello importante, lo relevante, lo que nos agita y conmueve, es lo que no puede ser nombrado, lo que apenas rodeamos con un lenguaje tambaleante, lo que opera como una incógnita, como si allí transcurriera la Historia. Y que esa Historia trascurre como el esfuerzo, muchas veces convulsionado, de encontrar las palabras adecuadas, las que permitan nombrarlo.
Y el silencio y los contrastes ocupan una materialidad, se convierten en parte de esa búsqueda... Es en ese orden que me llamás la atención, no sabría decir bien por qué. Quizás, porque las imágenes y los gestos se parecen , o me remiten a esas búsquedas, porque hay cierta quietud de penumbra elegida en la víspera de un día agitado, un antes del anochecer, y detalles de lo en apariencia anodino, pero resignificado. De una calidad muy sugestiva.
Y creo que eso se condice con una etapa de cambio en estos mis tiempos, de cambio en el cambio. O de un poder juntar tiempos que parecían repelerse o negarse mutuamente.
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