sábado

Recorte II

Hace rato que no me acuesto con las palabras. Las sigo usando, como vos y como todos, pero las cepillo muchísimo antes de ponérmelas. 
Entre nosotros crece un cañaveral de palabras, apenas nos separan unas horas y ya mi pena se llama pena, mi amor se llama mi amor… cada vez iré sintiendo menos y recordando más, pero que es el recuerdo sino el idioma de los sentimientos, un diccionario de caras y días y perfumes que vuelven como los verbos y los adjetivos en el discurso, adelantándose solapados a la cosa en si, al presente puro, entristeciéndonos o aleccionándonos vicariamente hasta que el propio ser se vuelve vicario, la cara que mira hacia atrás abre bien los ojos, la verdadera cara se borra poco a poco como en las fotos viejas.

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