La vida se compone de casualidades; una casualidad nos lleva a otra casualidad, y con estas entrelazadas vamos tejiendo el vestir de nuestra vida.
El hombre convierte un acontecimineto casual en un motivo que pasa a formar parte de la composicion de su vida. Regresa a él, lo repite, lo varia, lo desarrolla, como el compositor el tema de su sonata.
No es la necesidad, sino la casualidad, la que está llena de encantos. Si el amor debe ser inolvidable, las casualidades deben volar hacia él desde el primer momento.
Y es asi como el amor empieza por una metáfora. Dicho de otro modo: el amor empieza en el momento en que una persona inscribe su primera palabra en nuestra memoria poética."
Un hombre y una paloma no podrían enamorarse.
El cazador es de tierra y la paloma es del aire.
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