sábado

Releer

Lo sigo sintiendo. Nunca lo dejé de sentir. Quizás el motor de ese sentimiento cambió a lo largo de todo este tiempo, claro. Pero nunca se fue. Imagino tu incredulidad y me frustro, pero también lo entiendo. Presencié tanta pelotudez y mediocridad durante estos años que llegué a mitificarte. Si, soy conciente de que sueno incoherente. Cuánto nos vimos? Cuánto nos conocimos? Y ni siquiera te puse realmente una mano encima. Y si pasara? Dios quiera que sea un desastre total. Sin quererlo (seguramente) sos más que quienes intentaron más y por más tiempo. Ojala algún día llegue a ser tu caja de hierro.
Tu realidad tiene, por lejos, más relieve que mi imaginación.

No hay comentarios:

Publicar un comentario