El que quiere pescado...
Lo bueno cuesta (y se acaba, dicen por ahí atrás). Creo que nunca obtuve fácilmente algo que haya sido realmente memorable. Lo lejano e inalcanzable se desea tanto que se disfruta multiplicado cuando llega. Es tomarte el trabajo de mezclar blanco y azul si querés celeste. Lo bueno cuesta. A bancarse la pelusa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario