El Conejo Blanco se puso los anteojos. -Por donde empiezo, si me termite Su Majestad? -preguntó.
-Empiece por el principio -dijo el Rey con toda gravedad, como quien emite una sentencia sabia- y continúe hasta el final; al llegar ahí, deténgase.
Cuando era mas chica, mi mamá me decía que su mamá siempre le decía, que no había que ver por dónde empezar, sino empezar.
Recién ahora me doy cuenta que, de ese modo, el principio lo elige uno. Lo que todavía no tengo claro es como ponerle fin a las cosas, pero supongo que se hace empezando por algún lado, que posiblemente sea el principio...
-La proyectista-
No hay comentarios:
Publicar un comentario