La carretera se diferencia del camino porque no es más que una línea que une un punto a otro. La carretera no tiene su sentido en si misma; el sentido solo lo tienen los dos puntos que une. El camino es un elogio del espacio. Cada tramo del camino tiene sentido en si mismo y nos invita a detenernos. La carretera es la victoriosa desvalorización del espacio, que gracias a ella no es hoy más que un simple obstáculo para el movimiento humano y una perdida de tiempo. Antes de que los caminos desaparecieran del paisaje, desaparecieron del alma humana: el hombre perdió el deseo de andar, de caminar con sus propias piernas y disfrutar de ello.
Que la vida se vea como un pasaje: como una línea que va a de un punto a otro punto pero que el tiempo no sea un obstáculo que haya que superar a velocidades cada vez mayores. Para que a cada paso el camino te diga: Detente! Acuérdate!
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