sábado

una mano

Una mano o dos para poder contar con alguien a falta de calculadora. Una mano o dos para pedir ayuda, para evitar ahogarnos, para tratar de agarrar aquello que nos salve de termirnar de sumergirnos en lo nefasto. Una mano o dos para acariciar y que los dedos recorran la piel del otro arrastrándose como serpientes encantadas. Una mano o dos para decir basta cuando la palabra ya no es nada. Una mano o dos que nos pegan con bronca y nos devuelven el dolor del otro en forma de estampa. Una mano que sana, masajea, toca, hace callar, incita a hablar, seca lágrimas, recorre el pelo, da palmada en la espalda, arranca corazones, da el ok, manda al carajo, pide paz, café, la cuenta, dice hola o chau, indica después, reprime bostezo, buena educación ante la tos, impide ver, aplaude lo sublime, cuenta uno, dos, tres, cuatro, cinco. Cuenta conmigo. Dame la mano. No la espero en vano.

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